¡¡Ays si Kubrik levantara la cabeza!! Seguro que se daría contra la tapa del ataúd :/
Queridos indignados.
Una vez más, una experiencia que me aflige ha de ser contada a la humanidad, con pelos y señales (más señales que pelos). Y es que las quejas no pasan de moda, son intemporales. Hoy, cabreado summer time.
Y es que esa máquina de hacer dinero, llamada genéricamente Compañía de telecomunicaciones, y que en el mensaje de hoy adopta la diabólica forma de la empresa Orange, me trae por la calle de la amargura.
En el mes de junio se me ocurrió renovar mi móvil por un terminal más acorde a las nuevas tecnologías y, sobre todo, para hacer un regalo a mi padre. Con los puntos (y no de sutura) que tenía acumulados, me decanté por un terminal marca blanca de la casa, pero que me da a mí que es un retail de la HTC magic: Orange Boston.
Se lo di y... a los 3 segundos nos dimos cuenta que no estaban hechos el uno para el otro. Pero se le veía tan feliz, tan TAN feliz, que cualquiera se lo quitaba.
Pasado un mes, se lo quité (no tan bruscamente, pero hay que resumir). Y nada, él se hizo a mí, yo me hice a él, y los dos nos lo hicimos. Una mavarilla: gtalk todo el día, gps, gmaps, wifi, bluetooth, hijklmnñ... de todo.
Me lo llevo a Dublín en un viaje de trabajo, estupendo. Aterrizo, ays... sin batería casi. Llego a casa, lo pongo a cargar... Salgo a la calle a comprar para el desayuno del día siguiente, vuelvo, lo pongo a cargar y... ¡¡¡ohhh!!! No carga.
Tres semanas, tres, tardé en llevarlo a reparar. Lo dejé y hasta este jueves. Me llaman de la tienda para decirme que... atención, que el móvil se me había caído (incierto), y que la reparación, pese a estar en garantía, tenía un precio de 131 euros... ¡¡¡¡¿¿¿¡¡¡Qué!!!???!!!! Me faltaron palabras para expresar lo que sentía. La chica de la tienda no tenía culpa, así que le dije que iba a llamar a Orange y poner una queja. Vamos, el móvil me costó 29 euros, como para pagar 131 ni 15 ni 1; yo no pago NA-DA.
Llamé a Orange, les puse una reclamación muy clarita: o me lo arregláis o me doy de baja, no pago ninguna penalización por el compromiso de permanencia, os pongo una denuncia en la OMIC y argumento que ha sido la mala baba del SAT los que, para cobrar la reparación, han dejado caer el móvil al suelo. ¿Cómo demuestran ellos que a mí se me ha caído? ¿Cómo demuestro yo que lo han hecho adrede? ¡Ah! Se siente.
Lo que sí es cierto es que no se me ha caído ese móvil en ningún momento y, es más, aunque se cayera, estos dispositivos deberían aguantar una caída desde una altura de 1 metro (la altura del bolsillo, una mesa...). No hay derecho a que me quieran cobrar 131 euros por un defecto de fábrica y yo no estoy dispuesto a consentirlo.
Desde el blog del indignao permanente os animo a solidarizaros conmigo y a que, en el futuro, si os ocurre algo así, ataquéis con todas vuestras fuerzas a la compañía correspondiente, ya que son todos unos mangantes que cobran hasta por mirar la hora.
