domingo, 29 de agosto de 2010

La mecánica de la naranja

¡¡Ays si Kubrik levantara la cabeza!! Seguro que se daría contra la tapa del ataúd :/
Queridos indignados.
Una vez más, una experiencia que me aflige ha de ser contada a la humanidad, con pelos y señales (más señales que pelos). Y es que las quejas no pasan de moda, son intemporales. Hoy, cabreado summer time.
Y es que esa máquina de hacer dinero, llamada genéricamente Compañía de telecomunicaciones, y que en el mensaje de hoy adopta la diabólica forma de la empresa Orange, me trae por la calle de la amargura.

En el mes de junio se me ocurrió renovar mi móvil por un terminal más acorde a las nuevas tecnologías y, sobre todo, para hacer un regalo a mi padre. Con los puntos (y no de sutura) que tenía acumulados, me decanté por un terminal marca blanca de la casa, pero que me da a mí que es un retail de la HTC magic: Orange Boston.
Se lo di y... a los 3 segundos nos dimos cuenta que no estaban hechos el uno para el otro. Pero se le veía tan feliz, tan TAN feliz, que cualquiera se lo quitaba.

Pasado un mes, se lo quité (no tan bruscamente, pero hay que resumir). Y nada, él se hizo a mí, yo me hice a él, y los dos nos lo hicimos. Una mavarilla: gtalk todo el día, gps, gmaps, wifi, bluetooth, hijklmnñ... de todo.
Me lo llevo a Dublín en un viaje de trabajo, estupendo. Aterrizo, ays... sin batería casi. Llego a casa, lo pongo a cargar... Salgo a la calle a comprar para el desayuno del día siguiente, vuelvo, lo pongo a cargar y... ¡¡¡ohhh!!! No carga.

Tres semanas, tres, tardé en llevarlo a reparar. Lo dejé y hasta este jueves. Me llaman de la tienda para decirme que... atención, que el móvil se me había caído (incierto), y que la reparación, pese a estar en garantía, tenía un precio de 131 euros... ¡¡¡¡¿¿¿¡¡¡Qué!!!???!!!! Me faltaron palabras para expresar lo que sentía. La chica de la tienda no tenía culpa, así que le dije que iba a llamar a Orange y poner una queja. Vamos, el móvil me costó 29 euros, como para pagar 131 ni 15 ni 1; yo no pago NA-DA.

Llamé a Orange, les puse una reclamación muy clarita: o me lo arregláis o me doy de baja, no pago ninguna penalización por el compromiso de permanencia, os pongo una denuncia en la OMIC y argumento que ha sido la mala baba del SAT los que, para cobrar la reparación, han dejado caer el móvil al suelo. ¿Cómo demuestran  ellos que a mí se me ha caído? ¿Cómo demuestro yo que lo han hecho adrede? ¡Ah! Se siente.

Lo que sí es cierto es que no se me ha caído ese móvil en ningún momento y, es más, aunque se cayera, estos dispositivos deberían aguantar una caída desde una altura de 1 metro (la altura del bolsillo, una mesa...). No hay derecho a que me quieran cobrar 131 euros por un defecto de fábrica y yo no estoy dispuesto a consentirlo.

Desde el blog del indignao permanente os animo a solidarizaros conmigo y a que, en el futuro, si os ocurre algo así, ataquéis con todas vuestras fuerzas a la compañía correspondiente, ya que son todos unos mangantes que cobran hasta por mirar la hora.

miércoles, 10 de febrero de 2010

¿Entrevistas de trabajo o atracos a mano armada?

Armada de papel y boli, claro, pero pertrechada con algo en cualquier caso.
Y es que no me dejan de sorprender algunas empresas a la hora de hacer entrevistas y buscar víctimas para sus vacantes laborales.
El lunes, mi querida amiga Blankanieves fue a lo que ella pensaba que era una entrevista para encontrar trabajo. ¿Pero qué se encontró? A una persona que, desde mi punto de vista (esto no lo ha dicho ella, pero lo suscribo yo), recursos no sé si tendría, pero humanos desde luego que no.

La oferta consistía en un puesto de SAT telefónico (que me corrija si me equivoco), pero con buen nivel de inglés, ya que había que trabajar con tiendas del aeropuerto y ya se sabe que en Barajas hay mucho extranjero vendiendo ¿¿?? (¿serán los del top manta?).
Lo primero, evidentemente, el sueldo: 13.500 euros anuales. 1.500 euros más pasado el período de (de)formación de 4 meses. Y ahora viene lo mejor:
- Un compromiso de permanencia en la empresa, ya que la formación está valorada en cierta cantidad, y si se abandona el puesto antes de un tiempo, tienes que abonar ese curso de formación. Vamos, lo que se llama el contrato de los móviles. Y ahora os preguntaréis: ¿cuánto tiempo? Pues nada, la chica de RR.II. (Recursos Inhumanos) cree (porque no estaba claro parece ser)  que en unos 18-20 meses la deuda queda zanjada. Me parto la caja. ¡¡Pero qué gentuza!!
- Y el segundo comentario, que a mi amiga no le parece tampoco para tanto, pero que a mí, a estas alturas de la vida, de siglo y de la noche me parece que está bastante fuera de lugar: "Bueeeeeeeno, vas a trabajar con un grupo en el que todos son chicos y ya sabes cómo son, las conversaciones que tienen, son un poco brutos...". Pero vamos a ver, eso ya se sabe, pero hay una cosa que se llama educación y, sinceramente, yo soy un chico (aunque muchos lo pongáis en duda y me llaméis koalita) y tampoco me gustan los comentarios machistas o denigrantes... vamos, que mucho inglés piden, poco pagan y encima comentarios desafortunados. Que gasten dinero en formación para educar a esa panda de brutos; porque vamos, en palabras de la de recursos, son algo así como bestias... Y seguro que son unos tíos encantadores, todos gays y no hablarán más que de hombres. Venga, Blanki, apúntante, en ese departamento no sentirás acoso... pero que tiemblen los hombres xDDD.